Liderazgo 360°: transformar la cultura para habilitar el cambio
- ACJ Montevideo

- 19 mar
- 4 Min. de lectura
Cuatro miradas, una misma convicción: el liderazgo es una práctica que se construye todos los días, en lo personal, en lo organizacional y en comunidad.
En el marco del Mes de la Mujer, ACJ Montevideo generó un espacio de encuentro, reflexión y acción para pensar el desarrollo de las mujeres en ámbitos de decisión. El miércoles 18 de marzo se llevó a cabo el panel Liderazgo 360°: Cultura, incidencia y recursos para crecer, con la participación de Ana Clara Martí, presidenta de YMCA Montevideo; Clara Aguirre, Coordinadora General de SEDHU; Lucía Pérez, Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional Uruguay, y Fernanda Ferrari, Tesorera de la Junta Directiva de Amnistía Internacional Uruguay.
A lo largo del encuentro, las expositoras compartieron experiencias, reflexiones y herramientas desde sus trayectorias, generando un intercambio que puso en diálogo distintas miradas sobre liderazgo, cultura organizacional e incidencia.
Nombrar para transformar
Uno de los ejes que surgió con fuerza durante el panel fue la importancia de reconocer las desigualdades estructurales.
Las panelistas señalaron que, en muchos casos, las organizaciones transitan entre no ver, no decir o reconocer parcialmente las barreras.
En ese sentido, coincidieron en que ponerlas en palabras —como las brechas en la participación, la sobrecarga de cuidados o las dificultades para acceder a espacios de decisión— es un paso necesario para habilitar procesos de cambio.
También apareció la idea de “desbloquear el prejuicio” como un desafío cultural: habilitar conversaciones abiertas sobre feminismo, desigualdad y poder como forma de ampliar posibilidades y generar nuevas formas de acción.
Cultura organizacional: del discurso a la acción
Otro de los puntos destacados fue el rol de las organizaciones en la transformación.
Durante el intercambio, se planteó que los cambios requieren intencionalidad política institucional, es decir, decisiones concretas que orienten la acción. En esa línea, se compartieron prácticas como:
Identificar brechas internas
Diseñar planes de acción
Generar instancias de formación y sensibilización
Contar con protocolos ante situaciones de violencia
Promover condiciones que faciliten la participación
A partir de experiencias concretas, se mencionaron medidas como la flexibilidad horaria, la incorporación de dispositivos de cuidado o la generación de espacios de diálogo y resolución de conflictos.
Liderar también es cuestionar lo cotidiano
A lo largo de la conversación, surgieron ejemplos que reflejan cómo las desigualdades también se expresan en lo cotidiano.
Las expositoras compartieron situaciones en las que muchas mujeres sienten la necesidad de validar constantemente su lugar o demostrar sus capacidades en mayor medida. Estos relatos permitieron visibilizar prácticas naturalizadas que forman parte de la cultura organizacional y que, al ser revisadas, pueden transformarse.
Incidir también es construir comunidad
El concepto de incidencia fue abordado desde una mirada amplia.
Durante el panel se propuso pensar la incidencia más allá de los espacios formales de decisión, incorporando también aquellas acciones vinculadas a la educación, la sensibilización y la construcción de comunidad.
Desde esta perspectiva, formar, dialogar y generar conciencia aparecen como dimensiones relevantes dentro de los procesos de cambio social.
Liderazgos con identidad: entre lo personal y lo colectivo
Otro de los ejes que atravesó el encuentro fue la diversidad de formas de liderar.
Las panelistas reflexionaron sobre cómo, históricamente, muchas mujeres han ingresado a espacios de decisión tomando como referencia modelos tradicionales, y cómo hoy se abre la posibilidad de construir estilos de liderazgo más propios.
En ese recorrido, se mencionaron algunas claves que fueron apareciendo en las intervenciones:
El coraje, entendido también desde lo colectivo
La confianza en una misma y en los equipos
La búsqueda de equilibrio entre lo personal y lo organizacional
La escucha, la sensibilidad y la flexibilidad como fortalezas
El autoconocimiento como herramienta
Estas ideas se vincularon con una pregunta transversal: cómo construir liderazgos alineados con valores, trayectorias e identidades propias.
El bienestar como estrategia
También se destacó la importancia de integrar el bienestar en los espacios de trabajo.
A partir de experiencias compartidas, se mencionaron prácticas que incorporan el cuidado, la pausa y la conexión con el cuerpo y las emociones dentro de la dinámica organizacional. Estas iniciativas fueron señaladas como formas de fortalecer los equipos y sostener los procesos en el tiempo.
En este punto, surgió también la conexión con enfoques que integran mente, cuerpo y dimensión emocional como parte del desarrollo personal y organizacional.
Cambiar el sistema, no adaptar a las personas
Hacia el cierre, apareció una reflexión compartida: la necesidad de poner el foco en las condiciones en las que se da la participación.
En lugar de centrar los cambios únicamente en las personas, se planteó la importancia de revisar y transformar los sistemas, las prácticas y las estructuras que muchas veces limitan esa participación.
Esto incluye desde políticas concretas hasta redes de apoyo y cambios culturales que permitan generar entornos más equitativos.
Un camino que continúa
El panel dejó abiertas múltiples líneas de reflexión:
¿Qué herramientas son necesarias para liderar en el futuro?
¿Cómo se construyen organizaciones más equitativas?
¿Qué transformaciones son posibles impulsar desde cada rol?
El encuentro se consolidó como un espacio de intercambio que permitió poner en común experiencias, desafíos y aprendizajes, fortaleciendo la conversación sobre liderazgo, comunidad e incidencia.























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