Emociones, historias, trayectos, enseñanzas y aprendizajes
- Gustavo Elizalde
- hace 1 día
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¡Felicidades y gracias por estos 117años, querida Comunidad ACJ!
Mensaje de DP Gustavo Elizalde, Director Director General
Cuando una institución supera los 100 años de existencia, no solo suma tiempo: se convierte en un espacio de confluencia y encuentro de emociones, historias, trayectos, enseñanzas y aprendizajes. Es una construcción colectiva que hace posible que una idea se transforme en compromiso, ideales, posturas y una forma de concebir la vida, desde el lugar que cada uno ocupa y desde donde elige participar.
La ACJ ha sido y sigue siendo una plataforma en la que las personas, las familias, nuestros niños, niñas y adolescentes, así como la comunidad en general, han encontrado un espacio para ser como son y como desean ser; un lugar donde sentirse cómodos y expresarse genuinamente. Un ámbito donde los valores cristianos ofrecen un marco para crecer, vincularse y encontrar un camino coherente con uno mismo, buscando siempre actuar con sentido, asertividad e intención.
Estos 117 años nos encuentran en un momento de planificación y reorientación estratégica, con la mirada puesta en llegar al 2030 con mayor impacto: en salud institucional, en salud financiera, con objetivos claros y con un profundo compromiso social.
En un mundo en el que muchas veces los discursos quedan al servicio de intereses particulares, y donde la paz y el bienestar de las personas se ven fuertemente vulnerados, sentimos el desafío de intensificar el trabajo con nuestros jóvenes, líderes, voluntarios, dirigentes y comunidad. Queremos contribuir a despejar, en la medida de nuestras posibilidades, las incertidumbres de este tiempo y reflexionar juntos sobre las certezas que vale la pena sostener.
También queremos fortalecer procesos que afiancen los derechos de todas las personas de nuestra sociedad, comprometernos con el cuidado del medio ambiente, trabajar junto a las juventudes y acercarnos cada vez más a las poblaciones con las que podemos colaborar para mejorar sus realidades, siempre junto a ellas.
Queremos invitar a toda nuestra comunidad, y a cada asociacionista que hoy no mantiene un vínculo formal con nosotros, aunque sí afectivo y de ideas, a volver a casa y a sumarse a esta nueva visión, nacida de una construcción colectiva y llamada a realizarse también colectivamente.
“Para el 2030, la ACJ será reconocida como un referente en el desarrollo integral de las personas (alma, cuerpo y mente), acompañando trayectorias de vida con propuestas inclusivas, pertinentes y adaptadas a las realidades diversas de las comunidades. Lo construirá desde un modelo institucional sostenible en sus dimensiones económica, social y ambiental, animado por equipos competentes, comprometidos, flexibles y ágiles, que encarnan su identidad cristiana, su vocación comunitaria y su misión de transformar vidas.”
Visión ACJ 2030
Con afecto,
Gustavo Elizalde



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